martes, 10 de julio de 2012

LA LÍNEA DIFUSA ENTRE LO POLÍTICO Y LO TÉCNICO

Por: Mirbel Epiquién Rivera

En los últimos meses, como causa de los rebrotes de conflictividad social, hemos escuchado recurrentemente como se divide un determinado tema entre lo técnico y lo político. El cambio del primer gabinete de este gobierno se dice que obedecía a criterios más técnicos que políticos, incluso el Primer Ministro mencionó que este era un gabinete más  técnico que político. Los peritos extranjeros que hicieron una evaluación en Conga mencionaban que estaban haciendo un trabajo técnico y no político. Finalmente,  las protestas en Cajamarca y El Espinar fueron señaladas (a manera de acusación) como políticas más no técnicas. ¿Pero qué significa actuar técnica o políticamente?, ¿Cómo se dividen estos aspectos en la gestión pública?, ¿Es criticable actuar de una u otra manera?.
Recuerdo que hace unos años, en mi paso por una institución pública, tenía como parte de mi equipo laboral a una entusiasta abogada. Cada vez que se presentaba un problema algo complejo de entender en términos metodológicos o procedimentales ella me decía; “eso te lo dejo a ti porque es un tema técnico”. Siempre me pregunté ; ¿los asuntos legales, administrativos u otros que escapasen del análisis científico per se no tenían técnica?. Si entendemos como técnico al conjunto de procedimientos y protocolos por el cual se pretende alcanzar un resultado proyectado entonces pocas serían las acciones del ser humano que no necesitan de técnica alguna.

Sin embargo es importante contextualizar  la discusión. En Perú se ha generalizado la idea de que solamente las autoridades elegidas  o designadas por un poder son los únicos que pueden pensar y actuar políticamente. Y que los demás miembros de la sociedad, o acatan las decisiones del “político” o juegan sólo un rol “técnico”. Como si la política fuese un privilegio de un reducido grupo de personas que tienen las fórmulas mágicas para solucionar nuestros problemas.  Esta forma de pensar es el resultado de la impopularidad, y desconocimiento, de la política en nuestra sociedad. Aquí es importante señalar que la política no es otra cosa que el ejercicio del poder, sea este un poder natural u otorgado, de esta manera nuestra vida personal, familiar o social en general está basada en el ejercicio del poder.  Entonces podemos mencionar que día a día nos desenvolvemos políticamente, sea con uno mismo, en nuestra casa, en nuestro trabajo, en nuestros grupos sociales, etc. Sólo uno de esos tipos de política, el de los gobiernos transitorios en democracia, que se conoce como política partidaria, es el que de alguna manera está totalmente desacreditado en el país. Por ello cuando uno se dice apolítico o que detesta la política, tendría que preguntársele a qué nivel de la política se refiere. No ha de ser que su “política es la de autoproclamarse apolítico”.
La política en general tiene un factor clave en la ejecución del poder, y es que para tomar una decisión se puede basar en información o en “reflejos” , este último tiene un criterio más subjetivo, pero no por ello deja de tomar en cuenta la experiencia como sustento. Vale decir, hasta el denominado “olfato político” se basa en información acumulada en nuestro cerebro, lo que nos permitirá tomar una decisión con las consecuencias que estas puedan acarrear. Por citar un ejemplo, un funcionario público que recurre en actos de corrupción se basará en la información generada de su propia experiencia en la que un acto delictivo es poco o nada castigado por la sociedad (salvo por la política de indiferencia nuestra), por lo que aprovechará su situación para seguir delinquiendo. 

Entonces, si la política tiene una base técnica de procedimientos y empírica por acumulación de información, ¿cómo es que nos atrevemos a separar lo técnico de lo político?. En sentido inverso, todos aquellos que realizan una actividad denominada “técnica” se desenvuelven en ambientes políticos diversos, desde un criterio político personal, pasando por los contextos políticos de las estructuras sociales en donde realiza su actividad, la política del sector para el cual trabaja y finalmente los interés políticos nacionales y supranacionales.
Quizá por una cuestión de practicidad se haya separado a las personas que se limitan a obtener datos e información, de los que la usan o no la usan, para tomar una decisión política particular (de poder). Pero ello no quiere decir que haya dos mundos diametralmente opuestos. Ambas acciones humanas; generar  información  y tomar decisiones, se entrelazan, se retroalimentan y conviven entre sí. Es por ello que cuando se escucha decir que una protesta es técnica, o que los intereses de un actor político deben de ser técnicos, etc., sólo nos queda concluir que hay un interés por confundir, engañar o manejar una situación a favor de,¡¡ ohh sorpresa!!, otros intereses políticos, legítimos, pero políticos al fin y al cabo. 

El asunto de debate no debiera ser si un tema es técnico o político, sino por qué hay todavía tanta indiferencia de gran parte de la sociedad en participar de los procesos políticos. Mientras sigamos creyendo que la labor política es de sólo unos “cuantos gatos” seguiremos quejándonos de lo mal que no está yendo. La pelota está en nuestra cancha, bueno, siempre lo estuvo.

lunes, 2 de julio de 2012

LOS CONFLICTOS NO SON MALOS; NO SABER RESOLVERLOS SI

Por: Rudecindo Vega Carreazo

Ni en el Perú ni en ninguna parte; los conflictos, cualquiera sea su naturaleza: políticos, sociales, laborales, ambientales, económicos,  son malos.  Por el contrario; expresan oportunidades de crecimiento y desarrollo si son resueltos. Lo que es malo y pernicioso, es la falta de instrumentos, voluntad o capacidad de resolverlos.

La Defensoría del Pueblo, reporta en el Perú, desde hace unos años atrás, la existencia permanente de más de 200 conflictos sociales, entre activos y latentes.  Muchos conflictos subsisten y sobreviven los periodos gubernamentales dentro de un contexto de sostenible crecimiento económico y sostenible reducción de la pobreza y en un proceso de reinstitucionalización democrática. Qué seria del Perú, si el tratamiento de dichos conflictos hubiera tenido mejor cauce.
Hay diversas maneras de resolver los conflictos: la violenta, incluso mediante el uso “legal” de la fuerza es una de ellas; también la concertada y dialogada es otra forma de solución. Entre una y otra hay un abanico de posibilidades. Algunas veces es necesario recurrir a la fuerza, sin embargo, ella no puede ni debe ser el mecanismo por excelencia.

El Perú tiene una rica experiencia democrática en enfrentar conflictos, aprendida dolorosamente en los últimos años. Es cuestión de aprovecharla. Bueno sería para el país, optimizar, simultáneamente los siguientes instrumentos:
1.    Audiencias Públicas o Diálogos Descentralizados Sectoriales. Eventos regionales o locales de cada sector con las autoridades locales y regionales y las organizaciones sociales para atender in situ la problemática sectorial. Existe la experiencia de Audiencias Públicas del actual Premier cuando era Ministro del Interior y los Diálogos Descentralizados del Ministerio de Trabajo y del Ministerio de la Producción.
2.     Ministerios Itinerantes. Los Ministros y Viceministros recorren el país identificando, iniciando, supervisando o inaugurando proyectos y obras u acciones sectoriales. Los pueblos sienten y festejan la presencia de las autoridades nacionales como sufren y cuestionan su ausencia. El gobierno puede y debe estar presente en el país. 

3.      Consejos de Ministros Descentralizados. Fue una buena práctica emprendida, un poco tarde en el gobierno de Toledo, abandonada durante el gobierno de García y que podría ser el instrumento distintivo del gobierno del Presidente Humala. Nada mejor para los departamentos que tener a todo el Ejecutivo resolviendo concertadamente sus problemas en su propio territorio.

4.     Mesas de Dialogo y Mesas de Trabajo. Constituidas para temas específicos a nivel territorial o sectorial casi siempre cuentan con la participación de las autoridades locales, regionales, nacionales y algunas organizaciones sociales. Establecen líneas de orientación y acción o abordan proyectos y obras específicos. Se convierten en perniciosas cuando sus acuerdos solo quedan en papel, no concretan nada o dilatan el cumplimiento de sus acuerdos.

5.     Acuerdo Nacional. Espacio político de dialogo y concertación útil para definir políticas de carácter nacional y abordar temas candentes de coyuntura. Creado por Toledo, usado por García y recurrido por la oposición y sociedad civil cuando era necesario. Ojala el Presidente fortalezca este espacio. Hay más por ganar que perder. 

Todos estos instrumentos caracterizan una gestión pública ágil, dinámica, descentralizada, desconcentrada, participativa. Su optimización institucionalizada consolidaría el crecimiento económico, instauraría la inclusión social y haría sostenible la reducción de la pobreza y propiciaría el fortalecimiento democrático. Es la Hoja de Ruta para la Gran Transformación.
La sabiduría bíblica enseña que no hay nada nuevo bajo el sol. La experiencia gubernamental peruana lo confirma. Concertar y dialogar requiere fuerte y solida autoridad, porque implica ser reconocido y aceptado. Como escribiera Jorge Basadre: “Que el Perú no se pierda por la acción o inacción de los peruanos”.

viernes, 22 de junio de 2012

“EXPLOTACIÓN vs INCLUSIÓN”: EL DILEMA DE NUESTRO DESARROLLO

Por: Elmer Antonio Torrejón Pizarro


El Perú es un país pluricultural y multiétnico que trasciende el actual momento en que vivimos. Nuestro territorio actual desde épocas preincas fue pluricultural y llegó a ser concentrado en un territorio llamado Tahuantinsuyo. Con la llegada de la cultura occidental (española), el panorama étnico de nuestro país logro complejizarse aun más desde el punto de vista cultural, apareciendo los mestizajes culturales.

Creo que actualmente las políticas culturales de inclusión están disociadas de las actividades de explotación[1] de recursos y “visibilización” de las poblaciones originarias; porque éstos últimos responden a una necesidad de un Estado occidental que históricamente ha “excluido” a las poblaciones nativas y campesinas; es decir, el concepto de integración de este nuestro Estado siempre ha respondido primero a explotar para luego ver “como integramos”; y lamentablemente en nuestro país no ha ocurrido lo contrario: primero integrar luego “explotar”.

Por lo tanto la relación entre “explotación e inclusión” en nuestro país, históricamente nunca se ha dado, se hacen y han hecho los esfuerzos para asociarlos, pero lamentablemente no se ha consolidado en nuestro espectro cultural y étnico, menos en el aspecto político o económico. Clara muestra de esto son los conflictos sociales que han ocurrido y ocurren en nuestro país por temas de conservación de bosques, tierras, el agua; etc. Las poblaciones nativas y campesinas miran a la “explotación” de sus recursos como un fenómeno que depreda su mundo donde conviven. El Estado lamentablemente nunca ha empoderado lo contrario; la “explotación” como creador de riqueza para mejorar la calidad de vida.

Este es una de las disociaciones que existen. La integración actual que vemos está respondiendo a conceptos culturales, mas no así a conceptos económicos o políticos; y éstos últimos son justamente aquellos que “gobiernan” en las actividades de explotación de los recursos. El “diálogo intercultural” recién en los últimos años “se está queriendo institucionalizar”, anteriormente la explotación de los recursos no respetaba ningún tipo de derechos de los indígenas; claro ejemplo son las matanzas de indígenas amazónicos que se hacían en la Época del Caucho.

La población indígena, lamentablemente ha visto que la explotación de sus recursos en sus territorios no ha solucionado sus problemas de primera necesidad, ello ha permitido la constante aparición de conflictos sociales, que son aprovechados políticamente por “pseudolíderes” de los excluidos. La disociación entre “explotación e inclusión” es una careta de los actuales conflictos sociales que vivimos.

El Perú, “un mendigo sentado en un banco de oro”, como paradigma, se construye justamente en torno en base a la visión mercantilista de explotación de los recursos primarios. En tiempos de nuestra autonomía, este término no habría tenido razón de ser, porque las poblaciones de nuestro territorio (Pre Incas e Incas) supieron aprovechar equilibradamente sus recursos para convertirse en una sociedad influyente en las Américas junto a las culturas centroamericanas. El “mendigo sentado en un banco de oro”, en nuestro país se activa con la conquista por parte de la sociedad occidental. Los españoles encontraron un imperio de aproximadamente 10 millones de habitantes, en pocos años esta población llegó a un millón de habitantes y una de las causas de esta situación fue el trabajo forzoso para justamente explotar los recursos de este “país mendigo”. Actualmente seguimos explotando nuestros recursos pero hay pobreza y el desarrollo es muy limitado.

La pobreza generacional de las comunidades campesinas y nativas, incita a repensar el país desde este paradigma; pero tampoco la explotación de los recursos ha permitido que nuestras comunidades dejen de ser los “mendigos”. Donde estamos fallando entonces. Volvemos al punto inicial, la disociación entre la “explotación e inclusión”. El banco de oro donde se asienta el Perú como mendigo, solo es visto por la sociedad occidental, específicamente por el mercado. Para el poblador nativo rural, desde la visión antropológica y étnica, el “banco de oro” lo representan sus ríos, sus cerros, sus lagunas, sus animales, sus bosques, su sabiduría, etc; la “mendicidad” en la que viven no se explica por la falta de recursos, sino por un tema histórico que deviene desde la llegada de la sociedad occidental: la explotación y exclusión de la población indígena.

Las poblaciones pobres que viven asentadas en potenciales mineros por ejemplo, las que están “sentadas en un banco de oro”, después de tanto tiempo de explotación minera, siguen siendo pobres y con problemas críticos para satisfacer sus necesidades primarias. El paradigma mental es entonces, también un paradigma real. La realidad te muestra que la explotación de los recursos de nuestro país ha llegado a ahondar el tema de la distribución de las riquezas. Mientras que algunos aprovechan ostensiblemente el “banco de oro” de nuestro país; los otros excluidos siguen “sentados” como mendigos en su territorio. Este es el paradigma real del término en cuestión.

Los paradigmas mentales, desde la educación tienen que construirse desde las realidades de nuestros pueblos y comunidades. Las teorías y enfoques tienen que crearse y construirse desde lo local. Ese es el trabajo arduo de un “nuevo Estado” para hacer del país más equilibrado en cuanto a crecimiento y sobretodo desarrollo; dentro de un marco de inclusión, diálogo democrático y uso calculado de los recursos.
_____________________
[1] Explotación vista desde el concepto occidental de usos de los recursos con fines de creación de riqueza; mientras que en los términos conceptuales de las comunidades nativas y campesinas el uso de los recursos responde a satisfacer las necesidades de sobrevivencia.

jueves, 31 de mayo de 2012

CARTA DE RENUNCIA A LA MILITANCIA DE PERÚ POSIBLE FORMULADA POR RUDECINDO VEGA

Managua, 29 de mayo del 2012.

Doctor Alejandro Toledo Manrique
Partido Político Perú Posible
Presidente.-
                                                  
                           Atención:  Javier Reátegui Roselló     
                                          Secretario General de Perú Posible


Estimado Presidente.

Es grato hacerle extensivo mi cordial saludo y a la vez expresarle el profundo dolor y malestar que me genera, las ofensas y opiniones maledicentes dadas el día de ayer en el Programa Abre Los Ojos de Frecuencia Latina, por el Secretario General de Perú Posible Javier Reategui, respecto de mi persona. Desde que me integre al Partido he recibido mucho maltrato a diferencia de cuando era un profesional independiente que apoyaba la labor partidaria. No entiendo porque el encono del máximo dirigente orgánico del partido con un simple militante que nunca tuvo cargo dirigencial ni estuvo en puja de poder alguna.

Trabaje muy identificado durante su gobierno en la desactivación del Ministerio de la Presidencia; la creación del Ministerio de Vivienda; la Secretaría Técnica para el Proceso de Descentralización; la Secretaria Técnica del CIAS, la definición de políticas de la lucha contra la pobreza y la creación del Programa Juntos; la organización de los Consejos de Ministros descentralizados y le agradezco eternamente haberme designado Ministro de Vivienda, Construcción y Saneamiento. Me integre al Partido, gracias a su invitación, a inicios de enero del 2011, apoye en la elaboración del Plan de Gobierno coordinada por Luis Thais y al finado Fernando Avalos en la coordinación de la Campaña en la Amazonía y fui candidato por Amazonas. Trabaje con lealtad y puse lo mejor de mi parte.

Hoy, por primera vez puedo decirlo, que Amazonas fue el quinto departamento que mejor votación le dio al partido a pesar de haber asumido el encargo tarde, con supuestos militantes que cobraban cupos, unos aliados regionales determinados sin consulta desde Lima que boicotearon e hicieron contra campaña contra su candidatura, y lamentablemente sin que Usted haya visitado al departamento donde había ocurrido el Baguazo. Aun así, nuestra identificación y lealtad con su candidatura y la candidatura de Javier Reategui al Parlamento Andino fue sin tregua alguna. El dolor de la derrota tratamos de canalizarla luego con el apoyo a la constitución de la bancada parlamentaria hasta que se eligieron a los voceros de la misma.

Para la segunda vuelta, tuve clara mi opción política por el entonces candidato Ollanta Humala. Quien conoce mi trayectoria de lucha por la recuperación democrática durante todos los 90 como Secretario Técnico de TRANSPARENCIA, sabrá entender mis distancias con el fujimorismo. Nunca entendí por ello, el encono con que me atacaron algunos dirigentes de Perú Posible cuando se voceaba mi designación para un Ministerio, sector que incluso lo conversamos con Usted. Fue duro, ver a gente que nunca trate, que pertenecían a mi propia organización política y creí conocer, atacarme sin razón alguna. Mi designación ha dicho cargo fue “abortada”. Por ello, debó agradecer al Presidente Humala y al entonces Premier Salomón Lerner haberme honrado, motu propio, ser Ministro de Trabajo. Nunca dije nada, nunca conteste, creí entender que así es el juego de la política y que Usted y el partido no se merecían escandalete alguno.

Señor Presidente; ya no soy Ministro, no estoy en el país, no soy dirigente, no tengo posibilidad de replica alguna y nuevamente el Secretario General de Perú Posible me ofende, a mis espaldas y a la distancia, con mentiras e inexactitudes, es algo que esta vez, en honor a mi familia, los militantes de a pie y el mío propio, no lo puedo permitir. Más aún, si en una reunión sostenida en Lima, en las propias oficinas del señor Javier Reategui, me ofreció disculpas por sus ofensas anteriores y el compromiso de que no volvería ocurrir.

No encuentro razón. La coyuntura política tiene otro rumbo. Qué pena, que dolor. La única militancia que he tenido en mi vida no ha sido la mejor. Volveré a mi condición de profesional independiente, en la que siempre tuve mejor trato. Mi respeto a Usted y al partido es el de siempre. Renuncio a mi condición de militante de Perú Posible que formalizare ante el JNE; sin perjuicio de las acciones legales que me correspondan ejercer. Siempre deseando que la reorganización del partido y la renovación real de sus dirigentes este a la altura de lo que el Perú necesita como Usted lo propone. Con el aprecio de siempre.


Rudecindo Vega Carreazo.
DNI Nº: 08585154

lunes, 21 de mayo de 2012

SE BUSCA EN AMAZONAS: A LAS AUTORIDADES Y SUS PROPUESTAS DE DESARROLLO

Por: Elmer Antonio Torrejón Pizarro


Hace un año y medio aproximadamente las autoridades regionales y municipales están “sentadas” en sus respectivas instituciones, y ya nuestros representantes del congreso, van a cumplir un año “adornando” los pasillos del hemiciclo. Hace dos años escribí una carta similar a ésta y Amazonas se ubicaba entre las 8 regiones más pobres y necesitadas del país, actualmente seguimos ubicados dentro de ese bolsón de regiones más pobres. ¿Qué se ha hecho, qué se está haciendo? Lamentablemente muy poco o casi nada.

Nuestra región no tiene un claro horizonte y más bien no se conciben adecuados enfoques con sus respectivos proyectos para el desarrollo amazonense. Con preocupación se recibe noticias desde Amazonas donde las autoridades y funcionarios regionales con su accionar, ahondan la desesperanza entre los pobladores. Los Consejeros Provinciales en la región no poseen un conocimiento pleno de su territorio y población, no conciben una gestión óptima a través de políticas y proyectos provinciales. Las municipalidades con problemas presupuestales, y lo más lamentable sus autoridades sin un conocimiento básico de gestión. Ni que decir de nuestros congresistas, dos “marionetas decorativas” que responden a las presiones de su partido; más no así, las demandas y necesidades de los pueblos amazonenses que los eligieron.

En nuestro Amazonas, débilmente se discuten planes y políticas regionales, las autoridades se sumergen en discusiones bizantinas, propias de una informalidad, improvisación y falta de visión política que les caracteriza. Como es posible, que después de año y medio, no exista una visión clara de desarrollo para Amazonas. Una región (entendida ésta como construcción social), no se erige correctamente si es que vivimos sumergidos en estos avatares de desconfianza, desinformación, y lo que es peor, sin una brújula de óptima gestión política que nos indique el adecuado rumbo de la región. La falta de de una visión de desarrollo regional compartido y la limitada voluntad y disposición de la clase política local, regional y congresal ha generado en el campo social, un limitado impacto de las intervenciones, destinadas a la superación de la pobreza en los pueblos amazonenses.

Señores autoridades, no podemos seguir jugando con la esperanza de nuestros pueblos, no podemos estar “improvisando” gestiones a beneficio personal, cuando nuestras poblaciones se encuentran en extrema pobreza y excluidas de la sociedad nacional. Seguimos eligiendo una clase política “incipiente” y cargada de informalidad, que juega con las voluntades ajenas de los pueblos, haciéndonos creer un “paraíso ilusorio”, cuando nuestro Amazonas es una realidad palpable que lo hemos observado históricamente con los ojos vendados, sin rescatar sus potencialidades; y obviando, la pobreza y exclusión de sus pobladores.

Las autoridades no deben seguir viendo la pobreza, inequidad y exclusión de nuestra gente como problemas que responden únicamente a factores económicos; sino, sacar las vendas de los ojos y observar también que estos problemas responden a procesos histórico-socioculturales que ustedes, señores autoridades, no lo saben entender hasta ahora.

De allí que las nuevas propuestas políticas no deben seguir cayendo en el juego de comprender la realidad amazonense con simplismo, vinculándolo solo a los niveles del crecimiento económico y a estrategias de redistribución asistencial; sino, se debe repensar la región y sus posibilidades, forjando una unidad básica en torno a visiones compartidas y a objetivos comunes; y no a visiones, segregacionistas propios de actores políticos enajenados. Reconociendo y valorando nuestra diversidad y potencial cultural y ecológico, que muchas veces los hemos obviado olímpicamente a través de nuestra historia regional.

Amazonas ya no puede seguir esperando. Ya no puede seguir siendo una región de experimentos, donde las autoridades improvisan propuestas refundadas en una apreciación personal utopista, cerrando los ojos hacia la verdadera realidad que muestran los pueblos de la región.

Señores autoridades: el campesino o el nativo amazonense, los hombres y mujeres de los pueblos y ciudades de la región, ya están cansados de mentiras y falsas promesas, porque se dan cuenta del alto potencial que tienen en sus chacras, sus bosques, sus restos arqueológicos, sus costumbres, sus cataratas, lagunas, ríos, etc; pero chocan con la realidad al darse cuenta que sus expectativas y esperanzas se esfuman en las propuestas (o falta de ellas) simples e improvisadas de sus autoridades congresales, regionales y municipales. No podemos nuevamente “desperdiciar” la oportunidad de ser una de las regiones más desarrolladas del país. Nuestra gente, históricamente, es creadora e innovadora, y conviven de la esperanza que algún día, como nuestros antepasados, seremos “grandes guerreros”, luchando por el desarrollo amazonense.

Señores autoridades, no esfumen con sus conductas y acciones, la visión de desarrollo de nuestros pueblos. Como hace dos años, nuevamente preguntamos a las autoridades congresales, regionales y municipales, ¿han sido capaces de debatir y proponer propuestas viables, aceptables y sostenibles para nuestra región? El “modus vivendi” de la experiencia política de ustedes indica que lamentablemente NO, salvo rarísimas excepciones de algunas autoridades. Siguen actuando como hace dos años, como hace cinco años, como hace 10 años; como dicta la historia política regional de Amazonas. Sin visión sostenible del desarrollo amazonense.

Los pueblos amazonenses esperan que la oportunidad actual para su desarrollo, no se vaya de las manos. Las autoridades deben entender que cuando se empieza mal se termina mal. Esperamos que estemos equivocados y que en los próximos meses, elaboren y pongan en acción estrategias y planes de desarrollo para nuestros pueblos empobrecidos y excluidos. Los pueblos de Amazonas siguen a la expectativa de lo que ustedes hagan. Esperemos entonces que no trunquen con nuestras esperanzas y oportunidades, que ahora si lo tenemos más que nunca.

viernes, 11 de mayo de 2012

LOS PÁRAMOS DE AMAZONAS

Por: Mirbel Epiquién

El proyecto “Conservación de la Diversidad en los Páramos de los Andes del Norte y Centrales” también denominado Proyecto Páramo Andino es una iniciativa regional de diversas organizaciones civiles (ONGs) de Venezuela, Colombia, Ecuador y Perú para trabajar por la conservación y el uso sostenible de los Páramos Andinos. Este proyecto ha generado bastante información científica que ayudan a  reconocer los valores ambientales y sociales de estos gélidos lugares. Además, el proyecto trabajó puntualmente en 14  zonas piloto de los 4 países para generar mejores prácticas de convivencia entre los recursos del páramo y las poblaciones humanas asentadas en ella. El Páramo es una definición, en grandes términos, para las zonas sobre los 3500 msnm en los Andes del Norte, vale decir desde el norte de Perú hasta Venezuela. Aunque también se extiende un poco hasta Costa Rica pero las mayores superficies se encuentran en Ecuador, Colombia y Venezuela.



Un ambiente de Páramo no es lo mismo que un ambiente de Puna (parte central y sur del Perú), se diferencian básicamente por condiciones climáticas y biogeográficas. En los páramos la humedad es mucho mayor que en la Puna y la diversidad de plantas y animales entre ambos ecosistemas también guardan diferencias sustanciales a medida que estas se alejan entre sí.

La importancia de los páramos ha sido y sigue siendo materia de debate en los últimos meses. Conga y su repercusión mundial ha puesto en la agenda política al recurso más valioso que nos ofrecen estos ecosistemas, el agua.
Los páramos poseen una característica estructural y funcional vital en el ciclo hidrológico de esta parte del planeta. Y es que el origen volcánico de sus suelos y la prescindible presencia de árboles o vegetación de gran altura no es producto de las circunstancias. Los suelos volcánicos tienen la particularidad de retener las moléculas de agua y a medida que aumenta la saturación de esta pueden ir desprendiéndola lentamente hasta que llegan a las quebradas que se originan precisamente en estas alturas. Otro factor es la vegetación, muy por el contrario a lo que manifiestan muchos forestales o entusiastas “desarrollistas”, la ausencia de árboles en el páramo y la reducción del tamaño de las plantas silvestres a pequeñas formas de penachos o almohadillas al ras de suelo tiene un sentido ecológico importante. Un árbol consumiría muchísima más agua subterránea para poder crecer y vivir, en cambio, un grupo de hierbas amontonadas soportan mejor el frío, la radiación y son mucho más eficientes (en términos de ahorro de energía y agua) para poder sobrevivir en estos ambientes extremos.

Este artículo empezó con una alusión a un proyecto internacional sobre los páramos. En dicho  proyecto se considera que en Perú el Páramo se extiende sólo hasta los departamentos de Piura, Cajamarca y La Libertad. Ello no deja de ser cierto hasta cierto punto pero hay una omisión que merece ser rectificada. El departamento de Amazonas posee aproximadamente 139,000 hectáreas de Páramos (4 % de la superficie departamental). Si bien es cierto que muchos autores definen a esta zona con el nombre de Jalca y que sería un espacio de transición entre la Puna y el Páramo de Ecuador, las funciones de regulación hídrica y las características biológicas y climáticas son bien parecidas al de los páramos oficiales.

Al margen de las definiciones técnicas, la pregunta que nos tendríamos que hacer es: ¿cuál es la situación actual de los páramos de Amazonas?. La provincia con mayor cantidad de páramos es Chachapoyas, casi todos sus distritos lo poseen, con excepción de Balsas, Huancas y Sonche. Luego encontramos páramos en la provincia de Luya, exactamente en Santo Tomas, María, Lónguita, Colcamar, Lonya Chico, Luya, Conila y Santa Catalina. Si vamos más hacia el norte encontraremos ya poca extensión en Bongará  y Bagua. En Bagua se encuentra dentro de los límites del Santuario Nacional Cordillera de Colán.
Actualmente entre un 40 a 60% de los páramos de Amazonas están protegidos o en vías de ser protegidos a través de áreas de conservación como Tilacancha, Huiquilla, Colcamar-Huaylla Belén, Cordillera de Colán y la futura área de conservación de Gocta. Sin embargo el reto no sólo es protegerlos legalmente sino revalorarlos como uno de los lugares más importantes para la generación de vida, y esta categórica afirmación pasa por entender el rol de los páramos en la captación, regulación y distribución del agua en las diversas cuencas de las cuales forman parte.

La ciudad de Chachapoyas depende de las aguas generadas en el Páramo de Tilacancha, los cultivos de café en Luya dependen de los Páramos de Condorpuna, los arrozales de Bagua y Bagua Grande dependen de los páramos y bosques de la Cordillera de Colán, las aguas de las cataratas de Yumbilla, Chinata y Gocta dependen de un Páramo, en suma, los páramos son la fuente de vida y la base del proceso económico en gran parte del departamento.
No es casualidad o ignorancia el hecho de que los pueblos de Celendín, Bambamarca y en general la región de Cajamarca, cuya fama no precisamente es la de ser ecologistas, se atrincheren en la defensa de una causa que tiene que ver con la vida misma, el agua de sus páramos. Es importante que iniciemos una cruzada general por darle el reconocimiento debido a estos ecosistemas, protegiéndolos, recuperándolos, invirtiendo en su buena gestión. No creamos que son tierra improductiva o sin valor, eso es lo que algunos quieren que creamos para luego aterrizar con sus excavadoras y sus casquitos color naranja.

martes, 1 de mayo de 2012

¿FELIZ DIA DEL TRABAJO? MEJOR UN DIA PARA REPENSAR.

Por: Rudecindo Vega Carreazo

Hoy no es un día cualquiera, en todo el mundo se celebra el “Día Internacional del Trabajo” y, sin embargo, me asaltan tantas dudas para su celebración. Más, cuando tuve la oportunidad, gracias al Presidente Ollanta Humala de ser Ministro de Trabajo y Promoción del Empleo. Más que celebrar debería ser un día de asunción de compromisos.

Deberíamos pedir perdón porque hay tantos niños y adolescentes trabajando y, a quienes, además, por compromisos internacionales se les rehúye su condición de trabajadores; deberíamos pedir perdón a las mujeres que por no tener oportunidades laborales destinan su cuerpo a la mas antigua profesión del mundo; deberíamos pedir perdón a los millones de personas que trabajan en condiciones indecentes y sin derechos bajo el eufemismo de la “informalidad”, deberíamos pedir perdón a los miles de empleados públicos que carecen de derechos laborales a pesar de trabajar para el Estado; deberíamos pedir perdón a los jóvenes por no darles las oportunidades de desarrollo personal y profesional a través de un trabajo decente; deberíamos pedir perdón por la falta de políticas para mejorar la capacitación, certificación, empleabilidad que mejore la productividad de nuestros trabajadores formales e informales;  deberíamos pedir perdón a los millones de jubilados que después de tantos años de trabajo no se les brinda una digna vejez, deberíamos pedir perdón a los miles de desempleados por carecer de un medio de realización humana como es el trabajo; deberíamos pedir perdón por poner tanta traba burocrática, financiera, laboral que no permite a nuestros empresarios crear más y mejor empleo decente. Por eso, en primera persona, pido perdón, porque solo avanzamos poco.

Deberíamos pedir perdón por considerar que el Día del Trabajo propio sólo de los trabajadores. Que ilusos. El Día del Trabajo debería ser celebrado también por los empresarios y empleadores en general. También por el Estado claro esta. El trabajo decente, muchas veces lo dije, siendo un medio de realización humana, donde la persona es persona, es el encuentro natural del empresario, el trabajador y el Estado. Todavía nos falta visionarnos de manera conjunta y concertada. Que los trabajadores sientan que su celebración es también celebración empresarial y del Estado. Que los empresarios sientan que este día es una oportunidad para comprometerse a mejorar las condiciones del trabajo y crear más empleo. Que el estado visione este día como espacio de impulso de políticas estatales de institucionalización labor del trabajo decente. Es concebir el trabajo como mecanismo natural de concertar, nada más que eso. No es perder derechos, no es ceder y arrear banderas. Es asumir al trabajo como compromiso de desarrollo personal y nacional.

El trabajo, si el trabajo, en países como el nuestro es el soporte del crecimiento económico. Nuestra mano de obra, nuestra inventiva e inteligencia vinculada al trabajo, nuestra vocación laboral y trabajadora, reconocidas a los peruanos en todo lado,  explican también el crecimiento económico del país durante los últimos 11 años. La expansión de puestos de trabajo, decentes y no decentes, claro esta, explican también el crecimiento económico del país y consolida el bienestar de nuestros empresarios. El trabajo genera riqueza para los empresarios y el país y esta riqueza da nuevas oportunidades laborales. Deberíamos pedir perdón, porque ese, crecimiento económico no llega como debería llegar a los trabajadores para mejorar sus condiciones y a los desempleados para que tengan trabajo.

El trabajo, si el trabajo, también es, creo, el principal instrumento de inclusión social. Nada, más digo que darle a la gente una oportunidad laboral decente para que se realice como ser humano. Nada mejor que enseñarle a la gente a pescar en lugar de regalarle pescado. Nada mejor que cada quien se realice según su habilidad y capacidad personal. Nada mejor que garantizarle a la gente un buen instrumento para salir de la pobreza, integrarlo culturalmente, motivarlo en su capacidad emprendedora, realizarse profesionalmente. Si el trabajo además de garantizar crecimiento económico garantiza verdadera inclusión social. Deberíamos pedir perdón, porque esos mecanismos de inclusión social, como son los 4 programas creados durante los dos primeros meses de este gobierno todavía tienen un lento y moderado avance.

Hoy veo que la agenda diseñada lentamente se cumple. Felizmente todo. Lamentablemente lenta. Pido perdón porque quizás, no pudimos imponerle la viada que deberían tener. Pero, veo con mucho auspicio un compromiso gubernamental por mejorar el trabajo y las condiciones laborales y de inversión en el país. Eso es auspicioso y motivador. Sería más hermoso que ese sea el mismo compromiso de los trabajadores y empleadores. Que todos vayamos por el rumbo de fortalecer el trabajo decente, el crecimiento económico, la inversión, la inclusión social. Un acuerdo de ese tipo nos haría renovar cada primero de mayo el verdadero día del trabajo. Perdón si hice tan poco. Ojala que todos podamos comprometernos a mas, mucho mas: los trabajadores y los desempleados, los que no deberían trabajar y los que trabajan de mas, los empresarios y los emprendedores, el Estado y gobierno y, el Perú, seguramente nos lo agradecerán.