viernes, 31 de mayo de 2013

LÍDERES DE CAMBIO

Por: Karin Burga Muñoz
 

El tema del día en Perú es el terrorismo, grupos armados, ideologías que se transmiten, jóvenes que a ellos se unen. Los diarios anuncian: “Comités de Movadef se multiplican en Perú”, “Humala: "Vamos a acabar con el terrorismo", “Juan Jiménez pide cerrar filas al terrorismo”, “Bambarén pidió pena de muerte para terrucos”.
 
Admito que al principio me asustó la idea y por poco me dejo llevar, hasta que recapacité y me dije: ¿puedo acaso confiar en los medios de comunicación, hoy en día, si me han demostrado que también tienen un precio, que también son parte del comercio de este país? pero ni modo, el tema del día es “EL TERRORISMO”.
 
Y aparecen en los medios de comunicación imágenes de Abimael Guzmán, el último movimiento del Movadef y lo más importante, los nuevos líderes y adeptos jóvenes, que va ganando, nos interrogamos ¿en qué momento y cuando surgió esto y que lo originó? ¿Porque está volviendo a brotar? Es decir, si es cierto lo que dicen.
 
Quizá el vivir de promesas falsas, de ideologías débiles, de falsos líderes pero grandes oradores, de conciencias negociables, de esperanzas pisoteadas. Ellos decían: “Tenemos la obligación de limpiar el Perú de los corruptos”, “Asumimos el compromiso sostenido y patriótico de combatir la corrupción que deteriora la sociedad peruana, sobre todo desde el régimen autoritario fujimontesinista”, "Vamos a redibujar el rostro social del Perú", “Antes que el interés personal está el interés de todos los peruanos”. Pero el viento se llevo las promesas de cada gobierno.
 
Vivir en un país donde los que hablan de Dios son los más patéticos pederastas. Nuestros educadores y los que nos forman para el futuro, le temen a rendir un examen y hasta plagian. Lugar donde los padres de la patria, por ende los que conducirán nuestro país resultan ser los más grandes corruptos, si pues, ironías de la vida. Como si faltase poco nuestros medios de comunicación, que según dicen sería el cuarto poder de este país, hoy en día tienen como parte de su segmento serio las últimas novedades de nuestra farándula.
 
Creo que es ilógico que salgan sorprendidos e indignados y con ganas de eliminar algo que ellos mismos han producido y que la respuesta a ello es la frustración, nuestra impotencia y esta rabia contenida la que nos hace buscar soluciones para querer acabar con la cochina plaga de un gobierno de raíces podridas y es así que muchas veces en esa búsqueda nuestros jóvenes caen en manos equivocadas, que disfrazan la justicia con muertes absurdas.
 
Admito al decir que: creo en la revolución, eso sí, una revolución de jóvenes consientes, con sueños, con un presente que defiende un pasado y lucha por un futuro. No creo en sangre que se derrame a causa de un ideal que sea destinado a falsos profetas y defensores de violencia, pues no sería una causa justa. No creo en la juventud débil y muchas veces hasta idiotizada que cree que el mundo está dentro de una computadora y una red social que lentamente absorbe nuestra esencia y nos aleja de la realidad.
 
Creo en una juventud que quiere vivir, disfrutar, ser feliz y lo más importante una juventud que no vive arrodillada. Una sociedad que aun tiene convicción, que aun se indigna, que sabe lo que tiene y por ello lo defiende.
 
A mi corta edad entendí que la política corrupta y los interés mezquinos vuelven al ser humano un ser insensible, frívolo, egoísta, lejano a la realidad y hambriento por mas, consumista. Por lo tanto lo vuelve un ser inservible pues quien no nace para servir, no sirve para vivir. Seres tan egoístas que no les importó defraudarnos haciéndonos creer que el gran cambio llegaba con ellos, que las cosas cambiarían con ellos, que ellos serian el punto de apoyo para un país mejor, que ellos si acabarían con la corrupción y la delincuencia.
 
Pensar que solo nos endulzan el oído con palabras tan bonitas por un momento y al mínimo descuido, una vez que lograron lo que quieren, te das cuenta que solo fue más de lo mismo y que el príncipe azul tampoco era él. Entendí también que el rico sin valores siempre querrá más a costa de lo que sea y el pobre sin valores se venderá por menos de nada.
 
Lo más importante de todo, entendí que si seguimos indiferentes a todo esto y dejamos que esta actitud nos vuelva seres inertes y ajenos a la realidad, solo le estaremos dando lugar a que estas cosas sigan pasando, que nos sigan manipulando y que nos sigan endulzando el oído con palabras bonitas que al final solo son palabras y las palabras se las lleva el viento pero que la realidad es otra. Vivamos y entendamos esta realidad, y si no nos gusta, luchemos por cambiarla y no dejemos que simplemente la maquillen.
 
Y ahora la siguiente pregunta: ¿Por qué esta indiferencia o esta falta de interés si estamos en nuestra mejor época como jóvenes? Tal vez nos volvimos conformistas, ¿tanto así nos diferenciamos de esos jóvenes de los años sesenta y ochenta en el Perú y en el mundo?, épocas donde se palpaba la sensibilidad de los jóvenes ante los cambios y conflictos que trae consigo un mal gobierno.
 
No olvidemos que cada época es un momento, el cual formará parte de nuestra historia no seamos nosotros parte de la historia de los jóvenes de los sueños dormidos, no nos dejemos absorber por el modernismo, no perdamos nuestra esencia, porque aquellos habrán logrado su cometido. Seamos los nuevos LÍDERES DE CAMBIOS…  

sábado, 18 de mayo de 2013

AMAZONAS NO TIENE AUTORIDADES
 
Por: Elmer Antonio Torrejón Pizarro


Es un lindo sábado soleado en Lima, y un grupo de amazonenses residentes en esta ciudad, “hinchamos” de orgullo el pecho por nuestro departamento y hacemos cola en las puertas de Palacio de Gobierno para participar en el evento de lanzamiento de nuestra gran fiesta del pueblo: El Raymillacta, en la capital del Perú.
 
No es impedimento el calor fuerte y nos disponemos a disfrutar de nuestras manifestaciones culturales; por allí están los danzantes, jóvenes mujeres y hombres venidos de nuestros pueblos del sur y norte de Amazonas; emocionante ver a los jóvenes, entusiastas ellos para dar a conocer nuestra gran cultura. Es comprensible el numero limitado de invitados, por el mismo protocolo que existe en Palacio; pero bien organizado este evento, hubiese requerido la presencia de un mayor número de amazonenses.
 
Los artistas amazonenses se disponen en el patio principal de Palacio, los invitados expectantes del inicio, y las personas y turistas afuera, están atentos a lo que sucede en el patio. Se inicia el evento y todos esperamos que nuestras más representativas autoridades del Gobierno Regional, encabezado por su Presidente José Arista, inauguren este evento; pues una decepción completa, no estaba nuestro Presidente Regional, estará quizás el Gerente General o una autoridad o consejero regional elegido; NINGUNOS. Bueno esperemos que alguno de los Congresistas de la Región nos represente; pues me equivoque; NO estaban; de seguro que el Congresista Becerril se estará peleando y vociferando en el Congreso y Nayap; la verdad a él, no lo conocemos.
 
Bueno, imagínense estimado amazonense, si no están presentes nuestros representantes; menos estará algún representante nacional. La verdad los que asistimos ha dicho evento, nos sentimos decepcionados y defraudados de estas autoridades que elegimos. Una autoridad elegida es para que nos REPRESENTE en estos importantes eventos, lamentablemente Amazonas NO tiene autoridades.
 
Dos o tres alcaldes de nuestros distritos estuvieron en representación de Amazonas, bien y agradecido por ellos; pero este tipo de eventos necesita de sus autoridades más representativas. Hace una semana ocurrió lo mismo en el Congreso, pensábamos que ahora sería diferente y nos equivocamos.
 
Que sana envidia tiene uno al ver el “peso” de las autoridades de otras regiones. Hace una semana el Gobierno Regional de Loreto, encabezado por su Presidente y Congresistas; y con la presencia del Premier y otros Ministros, nos mostraban un pomposo espectáculo de cultura amazónica, con la presencia de muchos invitados y en este mismo escenario.
 
Es tan limitado el “peso” de nuestras autoridades y su gestión, que ninguna autoridad nacional estuvo para recibir el presente del Gobierno Regional, una escultura de madera. Nombraron al Edecán del Presidente Ollanta para recibirlo, y adivinen: NO ESTABA. Al final dicho obsequio, lo recibió un agente de seguridad de Palacio, que estaba vestido de civil. Una vergüenza para nosotros, los amazonenses participantes.
 
Si van a presentar este tipo de espectaculos tan deslucidos y desorganizados, sin la presencia de autoridades representativas; por Dios; mejor no lo hagan, hacen quedar mal a nuestro departamento. Que pensaran los turistas y transeúntes que desde la Plaza Mayor, observan en ese momento. Bueno les digo a ellos como amazonense: EN AMAZONAS NO TENEMOS AUTORIDADES.
 
Lo que sí quiero rescatar en este artículo, es a los jóvenes y niños/as que presentaron orgullosamente nuestras danzas y manifestaciones culturales; vaya por ellos y ellas un gran aplauso; que culpa tienen estos artistas de NO TENER AUTORIDADES. También un aplauso a los participantes amazonenses radicados en Lima, que a pesar de la desilusión, creen en su Amazonas. Un especial reconocimiento para aquellos amazonenses que no pudieron ingresar a Palacio, debido a problemas de coordinación e inscripción; muy lamentable esta situación que perjudica finalmente a los propios amazonenses.
 
Amazonas y los amazonenses, no nos merecemos esto. Necesitamos cambios estructurales a nivel institucional y de autoridades. Pero de seguro que los candidatos “con plata en mano”, ya estarán comprando los futuros votos con una lata de atún, un polo, una pollada o una fiesta con Los Cuervos. Queremos candidatos y posteriormente autoridades preparadas, en “gestión del poder” para mejorar la calidad de vida en Amazonas. Verdaderos políticos y técnicos en gestión pública. Lamentablemente, el escenario político regional actual para las futuras elecciones, va de mal en peor; sino veamos a nuestros “candidatos lanzados al rodeo”: unos improvisados y advenedizos. No queremos esta clase de autoridades que ni siquiera quieren representarnos.
 
Termina el evento de lanzamiento del Raymillacta en Palacio de Gobierno y los amazonenses salimos con el orgullo de nuestro rico folklore, de esos jóvenes danzantes; pero con la sensación generacional que nos acompaña siempre: EN AMAZONAS, NO TENEMOS AUTORIDADES.

lunes, 22 de abril de 2013

INSEGURIDAD CIUDADANA ESTRUCTURAL. RESPONSABILIDAD DE TODOS
 
Por: Rudecindo Vega Carreazo

 
La inseguridad es violencia manifiesta que daña o mata o violencia latente que carcome. Intranquiliza, inmoviliza, encierra; llena de rejas la casa, la calle, la ciudad. La inseguridad no permite vivir como gente. La inseguridad nos limita e impide realizarnos como personas. La inseguridad no permite vivir con dignidad. La inseguridad es, hace un buen tiempo, identificada por los peruanos como uno de los principales problemas del país. No estamos seguros en las carreteras, en la calle, en el barrio, en un lugar público, en un local comercial, en el trabajo, en fin, no estamos seguros ni en nuestra casa.
La inseguridad se expande territorialmente a todo lado, urbano o rural; se diversifica en múltiples formas, un asesinato, un asalto, una violación, un robo, una estafa, bulling en los colegios, etc.; se masifica en diferentes estratos sociales altos, medios o bajos; se vuelve más sofisticada, ingresa en el hogar hasta virtualmente; se recrea en todas las dimensiones, políticas, económicas, culturales, ambientales;  se fortalece día tras día. Ya no es un acto o conjunto de actos aislados y particulares. Es un fenómeno integral convertido prácticamente en un proceso nacional. Así debemos enfocarlo. Ni subestimarlo ni sobredimensionarlo. Hay quienes dirían que la inseguridad en el Perú de hoy es sistémica, que la inseguridad es estructural.
La inseguridad ciudadana estructural tiene que ser enfrentada integralmente. Ha dejado de ser tarea exclusiva de la Policía y del Gobierno, ha dejado de ser tarea sólo del Estado. El Estado recurre a la Policía, a la Fuerza Armada, ha creado a nivel municipal los serenazgos e incluso, paradoja de la modernidad, el Estado contrata vigilancia privada. La sociedad civil ha creado sus rondas campesinas y urbanas, ha creado sus Comités de Vigilancia y sus Comités de Autodefensa, ha creado empresas privadas de seguridad, ha creado organizaciones con ex licenciados y reservistas de las FFAA. Todo funciona por su propia cuenta, todo funciona de manera independiente. Cada quien quiere resolver el problema a su manera, según su propio criterio. Un mínimo de organización delincuencial encuentra su reino en la desarticulación institucional y comunal.
Necesitamos articulación en todos los niveles. Digo articulación y no solo coordinación. Articulación en los tres niveles de gobierno: nacional, regional y local; articulación de la Policía con los serenazgos municipales, articulación de la policía y los serenazgos con empresas de seguridad privadas; articulación de la policía, los serenazgos, las empresas de seguridad privadas con las rondas campesinas y organizaciones sociales. En fin articulación de lo institucional con las diferentes iniciativas empresariales y ciudadanas. La seguridad, por supuesto que es tarea de todos, pero que sea seria y articulada, que salga del discurso al hecho concreto. Cada institución, cada organización debe tener su rol y función. No podemos seguir, bajo el amparo de la real descoordinación en nombre de la coordinación, en el circulo vicioso del gran bonetón de echar la culpa siempre al otro.
La seguridad es sanción pero también prevención. Pero la sanción más allá de su drasticidad debe cumplirse; así como la prevención más allá de la precaución debe ser efectiva. La sanción es principalmente institucional, la prevención institucional y ciudadana. Ambas deben ir juntas, integradas. Tenemos estructuras para castigar pero no para prevenir. Una buena política de comunicación que brinde información, capacitación y articulación con los medios de comunicación es un buen mecanismo de prevención. Legislación hay, recursos hay, instituciones hay, mecanismos e instrumentos para castigar y prevenir hay. Queda entonces implementarlos creativamente.
La seguridad requiere equipamiento; sin duda, pero sobre todo requiere organización e inteligencia. Fortalecer y mejor implementar la policía y los serenazgos municipales; fortalecer y apoyar a las rondas y organizaciones ciudadanas con equipamiento básico (linternas, ponchos, radios, botas) y su histórico pedido de seguro; promover la participación ciudadana de manera organizada e institucionalizar la prevención y; articular la seguridad privada son extraordinarios mecanismos que optimizan la existencia de más patrulleros y armas. Podemos sacar mejor provecho a cada sol de inversión. Mirando otras experiencias podemos ahorrarnos dinero y tiempo. La experiencia de seguridad ciudadana comunitaria de Nicaragua, con sus diversos problemas, puede sernos útil en el Perú.
Si la inseguridad ciudadana es responsabilidad de todos, la seguridad ciudadana debe ser tarea de todos. Que el Estado y el gobierno nos lideren en este esfuerzo.
¿QUÉ ES LA DEMOCRACIA, EXISTE EN EL PERÚ?
Por: Elmer Antonio Torrejón Pizarro

En estos días, vivo “bombardeado” con los análisis parametrados en torno a la situación política de Venezuela, donde nuestros “analistas políticos” y periodistas mencionan que si avalamos o felicitamos al Presidente Nicolás Maduro no somos Demócratas, pero si no lo hacemos somos los baluartes de la Democracia. Nos quieren vender que la democracia solo se construye cuando aceptemos sus “verdades” a medias y estamos de acuerdo a sus posturas, los demás que pensamos diferentes somos anti demócratas, somos los parias de la democracia.

Yo les digo, con todo respeto, que las democracias no solo se construyen en torno a elecciones o el voto del pueblo, o que en los medios de comunicación salgan a “desfilar” los análisis de todo tipo y postura. Pues en el Perú, la democracia si es aceptar el triunfo de Fujimori sobre Toledo con un estrecho margen y el aval de EEUU, más no se es demócrata si se acepta el triunfo de Maduro también con estrecho margen. Se es demócrata en el país, si los periodistas solo presentan a los “analistas políticos” que disciernen en contra del proceso electoral en Venezuela, lo que conviene a los “mandones” de estos medios; mas no se dan cuenta que son anti demócratas al no escuchar un análisis objetivo y desapasionado, porque la otra postura no se escucha en la televisión, la radio o no se lee en los periódicos: que gran mentira es nuestra supuesta Democracia Peruana.

Los “analistas políticos” y periodistas peruanos mencionan que Ollanta ha perdido al apoyar al electo presidente de Venezuela y viajar a ese país. Miren y escuchen los medios de comunicación con analistas subjetivos, alineados y con un solo discurso Pro Capitalista. Allí no veo análisis, lamentablemente, no veo democracia. Se preguntan: ¿qué ha ganado Piñera en UNASUR?, ¿Qué ha ganado Santos en UNASUR? ¿Qué ha ganado la presidenta de Brasil? Acá no hay quien gana o pierde; el pueblo no está pendiente de quien gana o pierde, dejemos las ideologías en estos asuntos, el apasionamiento en nuestra “democracia peruana” a veces no deja ver más allá, y los errores en la política o el discurso político, se cometen con apasionamientos.

Hay que analizar y ser equilibrados en un análisis político democrático, no solo hay que adherirse a "una sola ala del avión", así no hacemos los análisis políticos, no son objetivos; no hacemos política verdadera. Yo no estoy en contra o a favor de Nicolás Maduro, su situación lo definirá los venezolanos, pero tampoco estoy de acuerdo que queramos imponer “democráticamente” desde Lima o EEUU lo que debe ser Venezuela, es un país dividido que espero lo solucionen los venezolanos satisfactoriamente con el seguimiento pleno de los países vecinos, sin intromisión. Lamentable los medios peruanos que solo analizan desde su conveniencia, con periodistas y “analistas” ideologizados y parametrados en su sola verdad, las demás posturas no se escuchan. Eso exactamente no es Democracia.

Pero un país como el Perú no puede ufanarse de demócrata, cuando cada día la violencia ciudadana afecta principalmente a sus electores que votan por un país democrático. No hay democracia en el Perú cuando sus indígenas y campesinos son tratados como ciudadanos de segunda clase. Pues no hay democracia, si las comunidades rurales siguen conviviendo con altos índices de pobreza mientras las ciudades de la costa y las intermedias crecen económica y socialmente. Que falsa es nuestra democracia.

Es democracia, cuando veo que autoridades excluidas de mi Amazonas, son asesinados y los llamados demócratas no hacen, ni han hecho nada. Los “analistas políticos”, congresistas; demócratas ellos, no hacen ni dicen nada en estos temas. Qué demócrata es nuestro país, cuando en su territorio existe más de 200 conflictos sociales desde el 2006, con 195 muertos y 2,312 heridos, según la Defensoría del Pueblo.

Somos tan demócratas que cada día mueren en nuestras carreteras nuestros padres, hijos hermanos, amigos. Es tan envidiable nuestra democracia que la amazonía convive con el narcoterrorismo y la depredación de sus bosques, nuestros jóvenes solo serán soldados si es que no podrán pagar una multa, los niños y niñas sufren violaciones y trata de personas; es linda la democracia peruana cuando vemos “tremendos papelones” de sus representantes congresales que buscan siempre el beneficio económico personal. Estamos tan mal en democracia que la bancada fujimorista con Martha Chávez a la cabeza nos quieren dar cátedra sobre el tema.

No señores, no nos creamos más moralistas que el Papa, en torno a nuestra “falsa democracia”. No queramos ser modelos de democracia, ante una Venezuela dividida, no tomemos el modelo de democracia de EEUU, cuando éstos invaden países, matan civiles y contaminan al mundo. Democracia es dejar que Venezuela, resuelva sus problemas internos, con el apoyo de todos los países y no querer imponer un razonamiento que consideramos que es el verdadero.

La democracia no solo es ir a votar cada 4 o 5 años en las elecciones; o que los medios de comunicación en el país se crean los dueños de la verdad y el conocimiento, imponiendo sus puntos de vista o haciéndonos más “salvajes”. La democracia, la verdadera democracia es mucho más que eso. Es no ver a niños corriendo en la selva desnutridos, es no maltratar a nuestros adultos mayores, es dejar de ver casos de feminicidios, es conservar nuestra ecología. Democracia es el equilibrio en todo sentido. Democracia es ser más humanos con la humanidad y con la vida de los más vulnerables. La verdadera democracia en el Perú no existe, es una tarea ardua que tenemos que construirlo todos y todas.

miércoles, 17 de abril de 2013

SEGURIDAD CIUDADANA EN NICARAGUA. UN MODELO A CONSIDERAR EN EL PERÚ
 
 Por: Rudecindo Vega Carreazo
 

La Policía Nacional de Nicaragua según la encuesta de diciembre del 2012 de M&R Consultores en los sondeos de opinión tiene una aceptación de 74%, superando a la Iglesia Católica y las Iglesias Evangélicas, en un país altamente cristiano. Su Jefe Nacional, una mujer, la Comisionada General Aminta Granera, luego de 5 años en el cargo alcanza una aprobación que bordea el 90%. Comparado con el Perú genera una sana envidia.
 
La última encuesta de enero de este año, realizada por CID Gallup precisa que para los nicaragüenses el principal problema del país es la falta de empleo 40%, economía del país 23% uso y tráfico de drogas 9% y el crimen y violencia apenas llega al 1%. Sí, es cierto, solo llega al 1%. En 1994, el crimen y violencia, era percibido como principal problema del país por el 8%, el 2004 igual por el 8%, el 2010 por el 9%, el 2011 y el 2012 por el 3% hasta llegar al 1% actual. Si antes los porcentajes eran prudentes hoy son casi inexistentes.
 
La percepción respecto a si la delincuencia ha aumentado o disminuido en los últimos 4 meses, según la misma encuesta de CID Gallup ha bajado de manera consistente, a mediados del 2008 era 65%, del 2010 era 63%,  del 2012 era 55% y actualmente es de 48%. Por otro lado,  los ciudadanos que reportan que alguien en su hogar ha sido víctima de robo o asalto en los últimos cuatro meses en el 2008 era de 22%, en el 2010 23%, el 2012 y el 2013 es de 16%.
 
Más allá de los números, en Nicaragua, que tiene sus propios problemas de inseguridad, comparado al resto de Centroamérica parece un páramo. El crimen organizado, el narcotráfico y la delincuencia común más que en aumento están controlados. Es común ver, los fines de semana largos a Salvadoreños, Guatemaltecos, Hondureños, Costarricenses y Panameños viniendo a vacacionar al país, dando como razón, además de las propias riquezas naturales y culturales de Nicaragua, su bajo costo y sobre todo a que se sienten seguros.
 
Es bueno decir que La Policía Nacional de Nicaragua tiene 13,000 efectivos para una población que bordea los 5,8 millones de habitantes; lo cual representa 1 Policía por cada 446 habitantes. En el Perú existen alrededor de 110,000 policías para los más de 28 millones de habitantes; lo cual representa 1 Policía por 254 habitantes. En Nicaragua un policía tiene más personas por cuidar, un 75% más de lo que cuidan los policías peruanos.
 
Sin embargo en Nicaragua, como lo señalan sus propios Jefes policiales,  Actualmente, alrededor de 111 mil voluntarios trabajan en todo el país con la Policía Nacional en Promotoría Solidaria, entre ellos, 25 mil miembros de los Comité de Prevención Social del Delito, quienes informan a la policía sobre actividades sospechosas en sus comunidades y también actúan como educadores sociales”. “Además, 76 mil personas participan de los Gabinetes del Poder Ciudadano, organizaciones ciudadanas que promueven la participación de la sociedad en temas de desarrollo comunitario como, por ejemplo, actividades deportivas y de entretenimiento para los jóvenes, jornadas de limpieza y salud en sus comunidades”. Y “En la zona rural, la institución policial cuenta con el apoyo de 1.300 integrantes de los Comités Comarcales, con más de 14 mil policías voluntarios y cuatro mil promotoras contra la violencia intrafamiliar”.
 
El Sistema de Seguridad Ciudadana de Nicaragua se caracteriza por ser preventivo, proactivo y comunitario y consideran que se basa en 3 subsistemas totalmente articulados: subsistema policial, subsistema social y subsistema estatal. Parten de reconocer que la delincuencia es multicausal y no sólo policial. Que requiere una intervención articulada de todo el Estado, con la comunidad y la policía Nacional. En rigor, la policía articula una estrategia basada en la prevención social del delito con enfoque comunitario. En Nicaragua se resalta y con razón, que este modelo único, basa su éxito en el origen de la Policía Nacional misma. Ella nació luego del triunfo de la revolución sandinista y se conformó con combatientes del FSLN. Que es una policía nacida del pueblo en reemplazo de la Guardia Nacional de los Somoza. Que su trabajo se realiza en, desde, con y para la comunidad.
 
En seguridad ciudadana el Perú debe considerar diversas experiencias internacionales. Una de ellas, es el reconocido modelo de seguridad ciudadana en Nicaragua. Organismos multilaterales como el Banco Mundial y el BID, así como diferentes Foros Internacionales lo han reconocido como una  de las mejores prácticas en el mundo. Es conocido como el modelo de seguridad ciudadana comunitaria.
 
El sistema existente en el Perú, efectivamente es distinto, pero cuando veo cómo funciona el sistema en Nicaragua recuerdo que en nuestro país tenemos a las rondas campesinas creadas en Cajamarca hace 39 años, tenemos serenazgos en las municipalidades creados desde los 80, Comités de Autodefensa en la sierra sur y selva central del país creadas en los 80 y extendidas en los 90, Comités de Defensa y Vigilancia en urbanizaciones, asentamientos humanos y barrios desde los 80, seguridad privada empresarial y vigilantes de calles masificados desde los 90. Comités de Seguridad de Licenciados y Reservistas en carreteras de la última década. En realidad tenemos experiencia comunitaria diversa, dispersa y abundante en el país. Lástima, no la hemos institucionalizado.
 
El Perú, puede construir su propio camino, debemos fortalecer nuestra policía y fortalecer la participación de la comunidad. Debemos articular mejor las instituciones estatales con las organizaciones sociales urbanas y rurales. Debemos institucionalizar la seguridad ciudadana como una labor estatal y social. En fin podemos tener un sistema de seguridad ciudadana que no se rija por el principio del gran bonetón de lavarse las manos y echar la culpa al otro. Necesitamos que el Gobierno Nacional y la Policía Nacional asuman su liderazgo, por el bien de los peruanos, por la salud del Perú.

miércoles, 10 de abril de 2013

LA SEGURIDAD CIUDADANA EN AMAZONAS: UNA TAREA PENDIENTE Y PRIORITARIA
 
Por: Elmer Antonio Torrejón Pizarro
 

La Inseguridad Ciudadana manifestada en la criminalidad y la delincuencia, es un problema que está afectando no solamente a las clases económicas más pujantes de nuestro país o regiones; sino afecta principalmente a los grupos sociales más vulnerables y con altos índices de pobreza. Está destruyendo las estructuras sociales. En los últimos años, mientras el Perú ha crecido económicamente; la seguridad ciudadana y, en general, las condiciones de seguridad pública se han debilitado.
Este problema afecta tanto a una autoridad regional o alcalde, como también a un agricultor campesino o nativo. Es por tanto, tarea de nuestros diversos niveles de gobierno, buscar mejorar las condiciones de convivencia y seguridad ciudadana de manera inclusiva, afirmando una ciudadanía democrática y en paz social.
La seguridad ciudadana y la convivencia armoniosa debería ser uno de los derechos máximos que hay que fortalecerlos en nuestros pueblos amazonenses, para permitir un verdadero desarrollo social y económico de sus ciudadanos. Para ello las autoridades deberían implementar espacios de participación articulada de diversos actores sociales distritales y provinciales, que conjuntamente con el Gobierno Regional y las instancias nacionales, elaboren diversas propuestas de proyectos para insertarlas dentro de los Presupuestos Participativos y los planes distritales, provinciales y regionales sobre Seguridad Ciudadana.
Es evidente que en una “Región insegura no habrá Desarrollo”, porque las causas obedecen a factores diversos como los socioeconómicos, culturales y educativos. La familia y la escuela como espacios primarios de socialización; y la comunidad y los medios de comunicación como los segundos; no están cumpliendo sus funciones de construir una sociedad “sana”, donde la convivencia y el respeto entre ciudadanos sea uno de los objetivos claves para una región armoniosa y por ende con parámetros debidamente establecidos para el desarrollo social y el crecimiento económico.
En el país y en nuestro Amazonas los proyectos y estrategias para afrontar la inseguridad ciudadana no solamente tienen que tener un carácter REPRESIVO; es también de suma necesidad el carácter PREVENTIVO, ya que el problema nace desde los espacios familiares, cuando los que ahora delinquen, desde niños conviven con un ambiente inseguro. Por tanto, los diferentes niveles de gobierno en nuestra región deberían “gestionar la política” en torno a la seguridad ciudadana teniendo en cuenta los siguientes aspectos:
  •  Primero hay que implementar un Centro Integral y Articulador para la Prevención y Seguridad Ciudadana en la región; el accionar en el tema de la inseguridad esta desarticulado, cada institución actúa por su lado. Una instancia institucional que articule a los diversos actores provinciales, distritales y regionales para analizar, planear e intervenir en torno a la inseguridad. Actores como la policía nacional, las rondas campesinas, urbanas y barriales; los juzgados de paz, los Serenazgos y otros.
  • En segundo lugar hay que mejorar y repotenciar la capacidad logística, tecnológica y de infraestructura de las instituciones que tienen relación directa con el servicio de seguridad ciudadana en Amazonas. No puede ser posible que la policía no tenga una movilidad para trasladarse y hacer frente a la delincuencia. Es necesario implementarse con cámaras de video vigilancia, elementos de comunicación y otras tecnologías que bien pueden tomarse de las experiencias exitosas de otros países.
  • Por otro lado es de suma necesidad el carácter preventivo. Las Municipalidades y el Gobierno Regional deberían crear o implementar programas de capacitación e inserción laboral para jóvenes de 13 a 25 años en situación de pobreza y riesgo delincuencial. Esto debería incluir Centros Productivos de Capacitación Laboral donde se brinde a los beneficiarios la capacitación necesaria en diversas labores de acuerdo a la realidad productiva de los distritos y provincias. Por ejemplo, como estrategia las municipalidades o la región, deberían firmar convenios con las diversas empresas que operan en la jurisdicción, para que éstas puedan insertar a los jóvenes capacitados a un trabajo remunerado en sus empresas.
  • Por último, es necesaria la implementación de programas y/o talleres de educación municipal o regional en aspectos de autoestima, socialización y seguridad ciudadana dirigido a jóvenes estudiantes de los centros educativos secundarios de los pueblos amazonenses. La estrategia desde el gobierno Regional y Municipalidades sería coordinar con el Ministerio de Educación e instituciones locales educativas para implementar dichos talleres a través de una currícula aprobada conjuntamente.
En temas de Seguridad Ciudadana, no se puede seguir dando espacio a la Criminalidad y Delincuencia debido a la inacción de las autoridades Congresales, Regionales y Municipales. Acá tiene que haber un trabajo conjunto de autoridades, sociedad civil y empresas. El problema de la inseguridad ciudadana es estructural y las autoridades tienen que liderar y poner en "la mesa" esta problemática.
El tema de la violencia tiene raíces sociales, educacionales, económicas; no se va a solucionar creando más cárceles o imponiendo penas severas. El problema tiene que complementarse con acciones de capacitación laboral, prevención, educación a los jóvenes y niños cuyas familias o sociedad se encuentran en riesgo permanente con los temas de violencia y delincuencia, cambios en el sistema jurídico y de leyes. El problema de la delincuencia y criminalidad es un problema policial y a la vez social. Es prioritario un cambio necesario en las estructuras familiares y de la comunidad. Amazonas se merece una ciudadanía que conviva en armonía y no “invadida” por la violencia y la delincuencia. Un gran desafío señores autoridades.

miércoles, 23 de enero de 2013

LA POLITICA NO ES PARA LOS “POLITIQUEROS”

Por: Elmer Antonio Torrejón Pizarro
 
Es lamentable ver las encuestas y opiniones de la ciudadanía sobre el concepto que tienen de la política en nuestro país. La política peruana ha caído en la más profunda desconfianza y animadversión por parte justamente de ciudadanos, que vemos en la política un canal para asignar nuestro poder, a representantes que administrarán ese poder para dar solución a las problemáticas. Son estos representantes, nuestros “políticos improvisados e informales”, los que acentúan la preocupante condición de la actual política peruana, los que han hecho de la política un medio para satisfacer necesidades personales u familiares, postrando el concepto y accionar político a una paupérrima situación y desacreditación generalizada por parte de la ciudadanía. Estos “politiqueros”, nunca entendieron ni entenderán la política. El “politiquero” solo entiende que el poder asignado a su persona, es para mejorar su calidad de vida y de sus allegados.
Pero la política, la “política verdadera” no es mala, no es nauseabunda como lo creemos o como nos lo han hecho creer generacionalmente. La política es una ciencia social que nace “científicamente” allá por el siglo V a.c.; en los albores de una polis ateniense, una de las ciudades de la Cultura Griega. Justamente un griego como Aristóteles definió “naturalmente” al hombre como un animal político. Las definiciones clásicas de la política están referidas al “ejercicio del poder”. El sociólogo Max Weber definía por ejemplo a la política como una vocación, donde las personas aspiran el poder ya sea entre el Estado o dentro de un Estado. Weber definía la política relacionada directamente con el accionar de un Estado.
Sobre política se ha escrito y dicho en demasía a nivel teórico y práctico. La “verdadera política” es la gestión del poder, emanado de los ciudadanos, para mejorar las condiciones de vida de las poblaciones. Una gestión del poder por parte de los representantes elegidos democráticamente. Como lo menciona Sinesio López, esa capacidad de dirección, diseño y gestión de la acción política dentro de determinados marcos institucionales y de determinadas condiciones estructurales para obtener algunos resultados deseados: desarrollo, democracia, estabilidad, eficacia y efectividad, gobernabilidad, integración sistémica, integración social. En suma: calidad de vida.
La política tiene su pilar principal en la democracia participativa y su herramienta principal en la gobernabilidad, a través de la legitimidad y representatividad institucional. Pero lamentablemente en el Perú, esta “política verdadera” esgrimida en este corto análisis, no son entendidas por la pléyade de “politiqueros” que nos representan y gobiernan (salvo honrosas excepciones de “verdaderos políticos” que da gusto escucharlos y valorar sus acciones, y que no necesariamente son autoridades).
En la política, siempre se debe velar por el bien común, por el bienestar de los ciudadanos. Pero veamos nuestra realidad política, “politiqueros” que nunca entendieron y nunca entenderán la “política verdadera”. A decir, los “politiqueros” que representan la política peruana: Congresistas y ex congresistas “comepollos”, “planchacamisas”, “robacables”, traficantes de terrenos, apañadores de proxenetas y ahora “cuidamadres”, hasta Susy Díaz nos representó; todavía quedan tres años para seguir conociéndolos. Ministros y exministros “pegamujeres”, perseguidos por embaucar al Estado (época Fujimorista), posesionarios de Burdeles (época Toledista), los “petroaudios” y culpables del baguazo (época Aprista). Presidentes Regionales y Consejeros  que no saben gestionar adecuadamente sus recursos, menos gestionar el poder a través de proyectos sociales y de desarrollo que mejoren la calidad de vida de sus pueblos. Solo buscan “ganarse alguito” (el “diezmo”) en proyectos y obras. Que solo su gestión sirve para pagar los “favores políticos” de campaña. No entienden ni la definición de la “política verdadera”, menos sus funciones como político; pero si como “politiqueros” para el beneficio propio. Hay gobiernos regionales como San Martín o Moquegua que si saben gestionar el poder político en beneficio de sus ciudadanos.
Alcaldes Provinciales y Distritales que a diferencia de otras épocas, gozan de recursos, pero lamentablemente y en la mayoría de los casos no saben qué hacer con los mismos. La política para la mayoría de los alcaldes se resume en construir una placita, con una pileta mistificando a la “estatua de la libertad”, rodeada de luces discotequeras y al lado una imponente arquitectura municipal; mientras que sus niños y niñas juegan a los alrededores, con altas tasas de desnutrición, van a escuelas que se están cayendo a pedazos y regresan a sus casas solo a dormir, porque no encuentran comida, ni agua; menos luz eléctrica. Las autoridades locales, representantes políticos de sus pueblos, miran el desarrollo a base de cemento y fierro; claro son obras que les rinden beneficios personales en la mayoría de los casos. Estas autoridades casi nunca escucharon de la gestión del poder, de proyectos sociales y de desarrollo; no conocen lo que representa la “verdadera política” representativa.
Como mencioné en anteriores análisis, la culpa de asignar el poder a estos “politiqueros”, recae en tres actores: Primero, en nosotros los ciudadanos que no sabemos elegir autoridades, en representantes políticos, que entiendan la gestión del poder para mejorar la calidad de vida de sus votantes. Tenemos mucho de culpa y es necesario que también nosotros entendamos y conozcamos lo que es la “política verdadera”. La política no es regalar nuestro voto a “politiqueros” por un polo, una bolsa de azúcar, un tarro de leche, una cerveza o una fiesta popular rimbombante.
En Segundo lugar, la culpa recae en un sistema electoral que ha conllevado a elegir representantes que a veces no representan adecuadamente a su población; es necesario realizar ajustes en los temas de “distritos electorales y “voto preferencial”. Además el JNE debería fortalecer sus filtros para que nos representen verdaderos políticos, en base a una meritocracia; y no “politiqueros” que cuenten con antecedentes penales, judiciales y policiales o estén adeudando al Estado. 
En Tercer lugar están los partidos políticos, que deberían ser los llamados a  ejercer la política y ofrecer a los diversos representantes y autoridades que los ciudadanos elegirán. La debilidad institucional de nuestros partidos ahonda la crisis de gobernabilidad y representatividad en el país. Los partidos políticos deberían buscar y fortalecer la formación de las preferencias de los ciudadanos haciéndolas dinámicas, permitiendo de esa manera que los diversos grupos sociales expresen sus intereses y canalicen sus demandas por medio de los partidos y eligiendo "verdaderos políticos" y no "politiqueros" tal como es nuestro actual escenario "pseudopolítico".
Entendamos que la política no es la práctica que hacen los “politiqueros”, no es para el beneficio personal o de los allegados; la “verdadera política” es buscar el bien común, es el poder representado y legitimado que te confiere la población para hacer de tu distrito, de tu provincia, de tu región y país un espacio de convivencia y calidad de vida. La política es el poder para construir espacios, donde el desarrollo y la gestión sostenible sea la bandera de los representantes elegidos; sea la bandera de los “verdaderos políticos.