sábado, 4 de enero de 2014

“HABÍA UNA VEZ UN ACUERDO ENERGÉTICO ENTRE PERÚ Y BRASIL”

Por: Karin Burga Muñoz

Los recursos energéticos que posee nuestro país, están tomando importancia en los últimos años dentro de las políticas energéticas de los gobiernos nacionales y la región sudamericana. Es así, que en 1997 se firmó un primer acuerdo de cooperación energética entre nuestro país con el gigante sudamericano, Brasil, el cual lamentablemente no prosperó. El 17 de mayo de 2008 los ministros de ambos países suscribieron un convenio de integración energética y el 28 de Abril de 2009 Alan García y Luis Ignacio Lula, entonces Presidentes de Perú y Brasil, respectivamente; anunciaron formalmente la puesta en marcha de GRANDES REPRESAS para capturar energía de los ríos de nuestra selva alta. El convenio plantea los siguientes acuerdos:
 
ü  Exportar un 80% de la energía al Brasil la primera década.
ü  60% la segunda década.
ü  40% la tercera década y acto seguido transferir las centrales al Perú.

Se planteó conceder permiso al Brasil a fin de que construya, financie, investigue y opere en, por lo menos, 6 hidroeléctricas y claro está, a cambio de una retribución por la energía producida en el  Perú. Respecto a este nuevo suceso, no nos vendría nada mal aprender los errores de proyectos similares que existen en la región.
 
El Primer Caso es en la Represa Ataipù – Paraguay. En un momento se concibió bajo términos similares, planteados hoy con Perú. Transcurridos más de 30 años, Paraguay afirma que el precio que cobran por abastecer al Brasil, en forma exclusiva, no es suficiente ni siquiera para el pago invertido en el desarrollo del Proyecto. Siendo este un tema, aparte de los deterioros ambientales ocasionados.
 
Algo que no debemos olvidar, es que en el acuerdo le concedimos a Brasil la posibilidad de elegir entre nuestras represas, para que ellos se sientan más cómodos y como es de suponerse, escogieron las 6 represas más potenciales, entre ellas, “INAMBARI” la mayor represa del Perú y la quinta de América Latina, que no olvidemos fue paralizada por las constantes movilizaciones y protestas por parte de los pobladores, debido a los costos socioambientales que este proyecto generaría.
 
Respecto a lo mencionado, como era de imaginarse solo lo anunciaron formalmente, es decir, lo del acuerdo, porque como vimos, las acciones para concretizar el Proyecto fueron iniciadas en el 2008 por Resolución Ministerial, ósea con varios años de anticipación. La negociación del acuerdo hace referencia a 20 proyectos de Centrales Hidroeléctricas para vender energía al Brasil, todos en una misma ruta energética que se enmarca dentro del recorrido del Rio Marañón. Como no podría ser distinto de otros países, este Proyecto tendría serios impactos ambientales sin un adecuado manejo al respecto, afectando a su vez, los territorios, producto de inundaciones, deforestaciones, entre otros, como es el segundo caso que expongo a continuación.
 
El proyecto energético Hidroaysen- Chile, ha generado el rechazo de una amplia mayoría de la ciudadanía, sectores políticos, religiosos, organizaciones, etc. quienes manifiestan que este proyecto reduciría y hasta eliminaría los incentivos de energías limpias y duraderas. De esta lucha llegó a crearse un movimiento llamado “Patagonia sin Represas”, siendo su principal preocupación la afectación directa a 6 Parques Nacionales, 6 Reservas Nacionales, 26 sitios prioritarios de conservación, 12 humedales y 32 Áreas Protegidas. Además de las comunidades que se verían intervenidas.

 
“El Proyecto Marañón  será un legado de mi Gobierno” dijo el Sr. Alan García, sin pensar, como de acostumbre, que sus decisiones podrían perjudicar el desarrollo socioeconómico, la sostenibilidad ambiental, contaminar y hasta volver a propiciar conflictos sociales como los que tuvimos años atrás y todavía permanecen latentes. Entonces, salieron a anunciarnos la noticia y dicho sea de paso vanagloriarse por su “logro” pero a estas alturas lo que NO me queda claro es si este acuerdo generará un beneficio real al país, menos claro es que si habrán reparaciones económicas, es decir, ¿para qué endeudarnos más?
Se menciona que se irrigaría 3 millones de hectáreas en 3 regiones del país. Se habla de 10,000 MW de electricidad por un costo de 4,775 millones de dólares. Vaya que es un proyecto ambicioso, equivalente a 5 proyectos  de Hidroeléctricas de  Mantaros, aproximadamente.  Actualmente producimos 4,500 megavatios, cuya venta es por 2,200 millones de dólares por año.
Sinceramente creo que este acuerdo debió dejar claros, los criterios y objetivos sociales, económicos y ambientales. Dada la importancia del impacto en el País era necesario que se discuta nacionalmente (NO SE HIZO) y determinar cuáles serán los beneficios directos, que sucederá con las hidroeléctricas ya sedimentadas y hasta obsoletas. Son ya muy conocidos y estudiados los impactos negativos a niveles sociales y ambientales de las represas, en particular en la amazonia. Así tenemos:
ü  Determinan los regímenes hídricos afectando el equilibrio ecosistémico.
ü  Producen extinción de especies locales y nativas.

ü  Consecuencias ecológicas devastables.

ü  Disminución en la calidad del agua para el consumo.

ü  Migración de nuestros peces y otros animales  en la amazonia.

ü  Repercusiones sociales y ecológicas rio abajo.

¿Perú gran exportador de energía renovable de América Latina? Como inicialmente mencioné, el Perú se ha vuelto en la panacea en cuanto a potencial exportador de energía renovable en América Latina, debido a nuestras condiciones geomorfológicas de ande, selva y desierto. Pero no podemos permitirnos la desigualdad en la distribución de los costos y beneficios que al pasar de los años afectaría enormemente a nuestras regiones, y que al final de todo, los dueños del acuerdo, como siempre, limpios de polvo y paja.
Sabemos que la Cuenca del Marañón es la segunda más grande en el territorio nacional, comprometiendo a 10 regiones que albergan el 13% de la población. Parte de esta población convive con la pobreza, por lo que es de suma importancia desarrollar alternativas de desarrollo en estas regiones, y parte fundamental de esta es el manejo adecuado de las cuencas, lo cual dudo mucho se logre con este Proyecto si no ponemos las cosas claras y no contamos con un adecuado acuerdo, pues afectaría el funcionamiento normal y equilibrado de las cuencas. Lo único que me queda claro a estas alturas es que Brasil y Uruguay, hoy sufren los enfrentamientos de un mal acuerdo, el cual, no olvidemos, NO esta muy distante del nuestro. Es muy cierto que debemos aprender de nuestros errores pero también consideremos aprender de los errores de los demás, que no en vano se equivocaron tantas veces.
Brasil es un país en franco crecimiento, que posee una agenda bien marcada, ser una de las potencias del mundo. No permitamos que nosotros seamos parte de su agenda y construyamos conjuntamente con el Brasil, una agenda de desarrollo para nuestra amazonía donde los beneficiados primarios sean las personas más pobres y vulnerables de ambos países, y sobre todo, respetando el medio ambiente y sus ecosistemas. Ahí ya hay un reto para un desarrollo equilibrado del Perú y Brasil.

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